30 de junio de 2010

Una guerra para calmarme

¿Porqué sera que cuando todo a mi alrededor estalla en un caos yo me mantengo implacable? El clímax de la guerra parece ser mi punto máximo de templanza y equilibrio. Y es que disfruto viendo como la vida se vuelve revoltosa para los demás. Es como si sólo entonces mi propia vida tomase sentido, volviese a su punto inicial, ese en que yo tengo el control sobre todo lo que me pasa (y de lo que no).

Ayer estalló la guerra, gritos iban y venían y por primera vez hace mucho tiempo no iban dirigidos hacia mi, sino a mi hermana mayor. Mis oídos ya no aguantaron más el volumen de la música por intentar aplacar el ruido a mi alrededor. Y es que no sé si no soporto que el foco de atención en mi familia sea otro más que yo o sencillamente me hastié de tanta porquería. Resultado:

"¡Déjense de gritos!"

La situación tomo rumbo distinto luego de mi intervención y la guerra continuó entre mi padre y yo.

Él: no grites, háblanos, tienes que hablar con nosotros, somos tus padres
Yo: ¿de qué voy hablar con ustedes?
Él: no es normal, tienes que interactuar, contarnos que te pasa
Yo: no me da la gana, no me gusta hablar (con ustedes)
Intervención de mi madre: ¿A LA SEÑORITA NO LE GUSTA HABLAR? EXPLICA ENTONCES LA MILLONADA QUE TENGO QUE PAGAR EN TUS CUENTAS DEL CELULAR
Yo: ¡ESTUDIANDO! ¿Y QUÉ? NO ME LO PAGUES MÁS, NO LO NECESITO
Él: no estamos hablando de cuentas del teléfono, dinos qué te pasa, qué te molesta
Yo: no me apetece, esto no es una casa, no me pidan que coopere ni me pregunten porque soy de este modo, es insoportable vivir en estas condiciones
Él: tienes que contarnos que te pasa de ahora en adelante ¿vale?
Yo: no
Él: ¿porqué?
Yo: no me gusta hablar, no me siento cómoda
Él: ¿me das un beso?
Yo: no

Y es que si interactúo, que no lo haga con ustedes es por que no me da la gana, no me gusta, no estoy cómoda, no me caen bien, no les pedí que me trajeran a este mundo ni que me aceptaran en su familia ¿soy un error no? Otro más en su lista de cosas que no debían haber ocurrido, por que si no querían tener hijos debieron cuidarse, no les vale la vida con dos hijas que no los quieren y es que el día de mañana van a terminar siendo recordados como los padres que obligaban a sus hijas, que las presionaban y siempre hacían como si nada pasara. ¿Y saben qué? Me importa una puta mierda.

Hoy de camino a casa pensaba: tengo diez y seis años, se quién soy, pero no mucho quien quiero ser ¿cómo debo mirar al mundo?. En eso noté que un chico me miraba y vi esa curiosidad en sus ojos por saber que me pasaba. Con mi orgullo en alto di vuelta la cara y mire por la ventanilla, sólo vi el cielo gris, tormentoso, amenazante y frío, por un momento me sentí como si yo fuese el y sentí que sabía lo que esperaba de mí, no sé que era precisamente, pero lo sabía.

Finalmente llegué a casa y lo único que tenía claro era que había comido en todo el día media manzana y la mitad del pan de una amiga y me senté a comer por lo menos una hora. Chancha y me sentía bien, tenía claro que luego recurriría a MIA, desde ayer que lo deseaba, pues había quedado con ganas de vomitar luego de la explosión de gritos, pues lo hice, desquiciada, me sentía bien, por que en su mayoría disfruto ese rato con MIA (otras veces me siento un asco).

Y es que sencillamente cuando todo es un caos, yo me encuentro feliz. Y luego comí dos manzanas por que seguía con hambre, claro que no tenía nada en el estomago y lo robé una pastilla a mi madre, de esas que hacen milagros. Y estoy aquí, sentada escribiendo, viendo que esta entrada no tiene ningún sentido (¿es qué alguna lo tiene?) y esperando mañana, por que quiero sentirme vacía, necesito un ayuno prolongado, sentirme bien conmigo misma y escuchar el eco de mis pensamientos recorrer desde mi cerebro hasta mi estomago y sonreír, por qué me hace feliz negarle a mi cuerpo lo que necesita.
XOXO, trastornada&demente



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